Hace muchisimos años fui alumno de “La Inmaculada”, había empezado a trabajar como “monitor” unos talleres ocupacionales para adolescentes sin escolarizar. Por cuestiones de horarios tuve que cambiar de “la pública” a “la privada”. Fue un tiempo gratificante y maravilloso. Luego realicé en este mismo centro universitario un Master sobre “Educación de Adultos”, que me ha sido muy útil siempre.

Poder compartir un taller en este centro ahora como formador del profesorado de la Facultad ha sido para mí un sueño realizado, pero también un muestra de GRATITUD, por todo lo que aprendí en esa institución.