El segundo hijo del mercader de sedas. (Felipe Romero)

“-¿Y que tú no me hayas olvidado? Tú que llegaste un día a mi vida, en la huerta de Gójar y me hiciste aprender a oler las rosas, a oír cantar a los pájaros y a saber beber el agua que correo por las acequias entre juncos. Desde entonces supe lo que era amar a Dios en sus creaturas y qué bueno ha sido Dios conmigo al consentir que guardases en tu corazón aquellos hermosos días. Todo lo he tenido y todo lo tengo, porque así lo ha querido el buen Dios. ¿Crees, Alonso, que en algún momento en mi vida hubiera podido yo ofender a tan excelente padre? ¿Podría haber yo pecado amándole como le amo?.
Sus últimas palabras fueron como un murmullo…y moría
-Aisca, Aisca, mi niña!!!”
EL SEGUNDO HIJO DEL MERCADER DE SEDAS (Felipe Romero)

Quizás le interese...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>